Ansiedad persistente o crisis de pánico
Un espacio para lo que está pasando, sin sermones ni minimizaciones.
No tienes que fingir que todo bien. Aquí se habla de lo que importa: ansiedad, presión, amistades, amor, familia, lo que sea. Con otros que entienden porque lo están viviendo.

La adolescencia no es una etapa rara — es una etapa real.
Entre los 13 y 16 años se decide mucho. Quién soy, qué quiero, a quién dejo entrar, qué hago con lo que siento. Es la edad donde la ansiedad, la tristeza y las dudas sobre sí mismos se vuelven más concretas y a veces más pesadas.
Y donde los padres ya no alcanzan a resolverlo todo.
Un grupo con otros adolescentes que están en lo mismo es distinto a cualquier otra terapia. Se habla distinto, se escucha distinto, se construye confianza distinto.
Cuando alguno de estos patrones aparece y persiste.
Tristeza, desmotivación o aislamiento prolongado
Problemas de autoestima o autoimagen
Conflicto serio con los padres o el entorno
Uso problemático de redes sociales o pantallas
Relaciones interpersonales difíciles (amistad, pareja)
Seis objetivos, adaptados a esta etapa.
Autoestima
Construir una identidad que no dependa de la validación externa.
Autonomía
Decisiones propias con criterio, no por oposición ni obediencia.
Resolución de conflictos
Manejar conflictos reales sin quebrarse.
Asertividad
Decir lo que piensas, poner límites, sostener tu posición.
Relaciones interpersonales
Amistades y relaciones sanas, saber cuando algo no lo es.
Conexiones emocionales
Nombrar lo que sientes sin minimizar ni dramatizar.
Metodología ajustada a la edad.
A esta edad hablamos de frente. Sin eufemismos, sin hacer pasar terapia por juego. Temas reales: ansiedad, amor, sexualidad, duelo, identidad, proyecto de vida.
Quiénes lideran este grupo.
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